viernes 24 de julio de 2009

Ampliación del campo de batalla

Lecciones sobre nuestros ocuros días:

"Definitivamente, me decía, no hay duda de que en nuestra sociedad el sexo representa un segundo sistema de diferenciación, con completa independencia del dinero; y se comporta como un sistema de diferenciación tan implacable, al menos, como éste. Por otra parte, los efectos de ambos sistemas son estrictamente equivalentes. Igual que el liberalismo económico desenfrenado, y por motivos análogos, el liberalismo sexual produce fenómenos de empobrecimiento absoluto. Algunos hacen el amor todos los días; otros cinco o seis veces en su vida, o nunca. Algunos hacen el amor con docenas de mujeres; otros con ninguna. Es lo que se llama la "ley del mercado". En un sistema económico que prohibe el despido libre, cada cual consigue, más o menos, encontrar su hueco. En un sistema sexual que prohibe el adulterio, cada cual se las arregla, más o menos, para encontrar su compañero de cama. En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas; otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y a la soledad. El liberalismo económico es la ampliación del campo de batalla, su extensión a todas las edades de la vida y a todas las clases de la sociedad. A nivel económico, Raphaël Tisserand está en el campo de los vencedores; a nivel sexual, en el de los vencidos. Algunos ganan en ambos tableros; otros pierden en los dos. Las empresas se pelean por algunos jóvenes diplomados; las mujeres se pelean por algunos jóvenes; los hombres se pelean por algunas jóvenes; hay mucha confusión, mucha agitación."



Ampliación del campo de batalla. Michel Houllebecq.

jueves 16 de julio de 2009

Cigarrettes

Acostumbro a mirarte a los ojos mientras fumo. Sin embargo hoy me han abandonado los interlocutores. Así, frente a mi tan sólo tengo postales familiares recortadas en marcos de plata. Mi mirada perdida y las pocas ganas de pensar. Observo mi última calada desde una perspectiva alojada en la ilusión de mis ojos. Es curioso como el humo tiende a alcanzar diversas formas. Primero tan sólo es un fino hilo extendiéndose hacia la infinidad de la atmósfera, después se masturba en poliedros concéntricos recalcando su circularidad. Altos techos italianos con huellas de nicotina, la horizontalidad del universo tumbado en un diván.

viernes 8 de mayo de 2009

Descreído

Soy un descreído, o eso creo. Soy un descreído porque cuando dan las noticias la gente pone cara de sorpresa, mientras yo sólo acierto a encoger los hombros. Soy un descreído porque cuando tu me hablas de amor yo sólo pienso en sexo. También soy un descreído porque me molesta que sólo te hable de la última noticia que ha salido en los deportes, o porque cuando digo que volveré pronto tu aún sigues esperando. Y sin embargo creo que sólo soy un descreído porque cuando pienso que te quiero... siempre acabo enredándome en mis dudas.


Qué difícil es guardar la distancia adecuada.

domingo 3 de mayo de 2009

Hoy un meteorito pasará muy cerca de mi, a unos cuantos miles de kilómetros. Dicen que dentro de 40 años lo hará a apenas 100 kilómetros, y que si tengo suerte dos años después podrá caer justo delante de mi. Es aterrador el tiempo que tendré que esperar para poder tenerlo tan cerca otra vez, y que aún así no me garanticen que lo pueda tocar. Supongo que es una sensación parecida a la que tengo cuando no te veo pasar a mi lado. Así, como en el primer bar en el que no quiero entrar o en aquella esquina que no me gusta doblar. Todos me dicen que estás cerca, pero que no te puedo ver ni escuchar, porque todo depende de las órbitas de nuestros planetas. Y eso es lo que me asusta, sé que que sólo estaremos cerca dos veces, o quizá tres en nuestra existencia, y que en ese momento nuestros cuerpos celestes se atraerán gracias a la poderosa fuerza de la gravedad. Y ese es el problema, porque sé que estás ahí, en la infinidad de cuerpos celestes flotando en el universo de la atracción gravitatoria. Mezclada entre el azar de la teoría de nuestro caos.

miércoles 12 de noviembre de 2008

CHICAGO




Está a punto de chover en Chicago... e nos meus ollos, escribiu o corresponsal enviado a cubrir a cousa de Obama hai sete días. Escribiu tamén: veñen os teus labios á miña boca ao despertar; entre todas as mulleres busco os teus dedos e só encontro frío, frío; non podo vivir sen a túa voz. Foi un desliz. Enviou a unha dirección electrónica equivocada aquela carta. O redactor, preso doutro desliz, incluíu aquela misiva na edición do diario. Os lectores non daban creto a aquela declaración de amor en medio de tantos datos e análises. O director, evidentemente, chamou ao corresponsal e ao redactor. Dixo que prescindía dos seus servizos. A profesionalidade e o amor van en dirección contraria. O corresponsal en Chicago quedou en evidencia diante dos lectores, desprestixiado como periodista, e no paro, como tres millóns de españois. Estaban o redactor e o corresponsal nun bar purgando tristezas, bebéndose a noite. ¿Como editaches a carta, como non me chamaches, como foi posible? Iso preguntaba o corresponsal. O redactor mirouno despois de inxerir, atragantado, unha copa de ron barato. Díxolle que foi consciente do que facía. Que estaba desesperado por culpa dunha relación (que palabra tan horrenda), un abandono, esas cousas que pasan a diario e que seguen a mover (máis que Obama) o mundo. Díxolle que el non sabía escribir como o corresponsal e que nunca lera unha carta de amor tan marabillosa. O corresponsal comentoulle que estaba escribindo unha novela e que a carta formaba parte do argumento, nada máis. Que enviara equivocadamente aquel correo. Foi o mesmo que declarou ao director do periódico. Ninguén o creu. E, non obstante, era verdade. Marcharon, borrachos. Ao día seguinte, á sección de cartas ao director, chegou correspondencia estraña. Grazas por Chicago, escribiron varios lectores. O amor, máis que Obama, segue a mover o mundo. Por fortuna.

Xosé Carlos Caneiro (Artículo aparecido en la Voz de Galicia)

Suena: I'm Sorry - Brenda Lee

domingo 9 de noviembre de 2008

A VECES

A veces, voces...
dicen que te quiero,
sólo a veces.
Será porque te pienso...

y ríes, en la lluvia...
y nos besamos.
o se caen puños de arena...
y gaviotas con voz de caracola.

También, en algún café
de alguna ciudad oscura y fría,
me cuentas cómo te ha ido todo,
y alegras las gotas de lluvia
que juegan a las carreras por los cristales.

Sucede que entonces, a veces,
creo que ya no te quiero

Y eres sólo un cuerpo muerto
cubierto entre sábanas sucias.

Pero, otras veces, siempre,
ocurre que todo vuelve al principio,
y entonces,a veces, voces…
dicen que te quiero,
sólo a veces.


Carlos.





Suena: Please be patient with me - Wilco